Los productos lácteos se encuentran entre los productos de origen animal más consumidos a nivel mundial y debido a sus altos niveles de producción es que tiene consecuencias devastadoras para las vacas que producen leche.

La producción de leche es inhumana

Las vacas lecheras son animales inteligentes, afectuosos e inquisitivos, les gusta pasar tiempo juntas y según algunas investigaciones, tienen la capacidad de recordar malas experiencias vividas. Son embarazadas repetidamente mediante inseminación artificial y les quitan a sus recién nacidos al nacer, lo que les causa estrés físico y psicológico. Además, son confinadas en corrales, donde se le ordeña a diario y aunque pueden vivir en promedio veinte años, muchas de ellas son enviadas a un matadero después de cuatro o cinco años cuando disminuye su producción de leche. 

En las granjas lecheras de hoy, las vacas se crían específicamente para maximizar la producción de leche, lo que da como resultado que el rendimiento promedio de leche por vaca ha aumentado dramáticamente en los últimos años. Los terneros naturalmente requieren alrededor de 8 litros de leche por día para un crecimiento saludable. Sin embargo, las razas modernas de vacas lecheras en granjas industriales producen hasta 50 litros por día, y hasta 12.000 litros de leche por año.

 

 

 

 

 

 

 

No son nuestras madres, no es nuestra leche

Los terneros a menudo son un subproducto no deseado de la industria y son alejadas de sus madres antes de que puedan consumir la leche que fue hecha para ellas. El vínculo entre la madre y el ternero es muy fuerte y, por lo tanto, esta separación causa una angustia inimaginable tanto para la madre como para el bebé, lo que los lleva a llamarse mutuamente sin parar durante un periodo de tiempo. Las terneras pueden criarse en aislamiento en corrales pequeños durante las primeras ocho semanas de sus vidas y crecer para sufrir el mismo destino que sus madres; los machos pueden criarse para carne, pero a muchos se les dispara al nacer o se les deja morir de hambre, porque se considera que son un producto de desecho de la industria. 

Aunque la publicidad nos quiere hacer creer que las vacas lecheras viven felizmente pastando en los prados, es importante recalcar que la mayoría se mantiene en graneros o patios, encerradas, y que es urgente hacer un cambio en la industria.