La agricultura animal es uno de los principales contaminantes, emisores de gases de efecto invernadero y destructores de tierras, hábitat y biodiversidad en el planeta. También es uno de los principales impulsores del cambio climático, ya que es responsable del 14,5% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, que es más que el todo el transporte del mundo combinado (autos, buses, camiones, aviones, etc).

Impacto de los lácteos
La contribución de los lácteos a esto es significativa, ya que sólo la leche representa el 20% de las emisiones de la agricultura animal y alrededor del 4% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Según la FAO, en los tres últimos decenios, la producción lechera mundial ha aumentado en más del 50%, pasando de 500 millones de toneladas en 1983 a 769 millones de toneladas en 2013.

Hay más de 500.000 vacas lecheras en Chile y más de 1.8 millones en Argentina. La mayoría de ellas dan a luz a un ternero cada año, todos deben ser alimentados y las granjas necesitan mantenerse usando electricidad, combustible y grandes cantidades de agua. La producción lechera también significa batallas interminables con estiércol y emisiones continuas de metano (uno de los principales gases de efecto invernadero) que resultan de la digestión de las vacas.

El metano tiene un potencial de calentamiento mucho mayor; es 25 veces más dañino que el dióxido de carbono. Este gas es emitido por los animales rumiantes, incluidas las vacas. El óxido nitroso, que es incluso más dañino que el metano, unas 300 veces más potente que el dióxido de carbono, se libera de los miles de millones de kilos de estiércol que excretan, lo que convierte a los lácteos en una de las industrias más dañinas de nuestro planeta.

Pero, ¿la soja está destruyendo la selva?
Mientras que algunas personas señalan el gran daño ambiental causado por las plantaciones de soya como una razón para evitar la leche de soya, probablemente no sepan que la gran mayoría de la soya en realidad se utiliza para alimentar a los animales de granja criados para carne y productos lácteos. Se cree que hasta el 75% de la producción mundial de soja termina en la boca de animales de cría en lugar de utilizarse para el consumo humano. Afortunadamente, hay muchas opciones diferentes en el mercado si deseas encontrar una alternativa a la soya que sea libre de lácteos.