Contrario a lo que se suele pensar, una nueva recopilación de estudios realizados en Asia y Europa concluyó que la leche y sus derivados contienen el ‘cancerígeno más relevante jamás encontrado’.

Este componente se llama caseína y está presente en prácticamente todos los lácteos que actualmente se venden en el mercado. La caseína produce una condición en el cuerpo llamada acidosis metabólica. A partir de esto, el cuerpo intenta compensar la acidosis extrayendo calcio desde los huesos, provocando así una descompensación de calcio y pudiendo llegar a ser un factor importante en el desarrollo de cáncer.

La compilación fue dirigida por el doctor Colin Campbell, un bioquímico estadounidense especializado en el estudio de los efectos de la nutrición en la salud a largo plazo. Sus investigaciones incluso fueron considerados en la construcción de la última guía de nutrición canadiense, referente alimenticio a nivel mundia.