A pesar de los acuerdos internacionales para terminar con la caza de ballenas, el gobierno islandés aprobó un plan para la caza y asesinato de más de 2000 cetáceos en los próximos 5 años, cifrando cuotas anuales.

Citando los ‘beneficios económicos’ de este plan, calculados en unos 10 millones de euros, el actual ministro de Pesca y Agricultura en Islandia, Kristján Þór Júlíusson, dio su visto bueno a la captura de 209 ejemplares de rorcual común y 217 ballenas aliblanca anualmente hasta 2023.

El anuncio ha sido criticado por Árni Finnsson, director de la Asociación de Conservación de la Naturaleza de Islandia, argumentando que la caza de ballenas “contradice directamente el supuesto apoyo de Islandia a las cuestiones ambientales”, agregando que “Es necesario detener esta matanza de ballenas” que “opera también con pérdidas financieras”, según indicó al medio islandés Visir

Desde el lado de defensores de animales, Vanessa Williams – Grey, activista por la Conservación de Ballenas y Delfines, expresó al respecto que “La decisión del gobierno islandés de continuar la matanza de ballenas – que se encuentran entre los más pacíficos e inteligentes seres en el planeta – es moralmente repugnante, además de económicamente insostenible”.

Países como Islandia o Japón aún mantienen la práctica de la caza de ballenas con fines mercantiles y científicos. Sin embargo, países como Colombia o Nueva Zelanda están cambiando sus políticas respecto a la explotación sistemática de animales.