Desde el 2 al 14 de diciembre se está llevando a cabo la 24° Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en Katowice, Polonia.

El principal enfoque de la convención es el cuidado del medio ambiente y la lucha para retrasar el calentamiento global, sin embargo, el menú que se servirá a los asistentes está compuesto principalmente de carne. Lo que resulta contradictorio, cuando reducir el consumo de carne y lácteos es parte importante a la hora de frenar los daños ecológicos. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estimó que el 14,5% de las emisiones mundiales provienen solo del ganado. Eliminar entonces, esas emisiones y cambiar la dieta contribuirían significativamente a retrasar el cambio climático.

Farm Forward, el Centro para la Diversidad Biológica y Brighter Green analizaron el costo climático de los alimentos que se ofrecerán en la COP24, y determinaron que si los 30 mil visitantes eligen platos a base de carne en el patio de comidas más grande de la conferencia durante los 12 días, contribuirían al equivalente de quemar más de 500 mil galones de gasolina y producirían emisiones de gases de efecto invernadero similares a las de 3 mil personas viajando en avión desde Nueva York a Katowice.

“Si los líderes mundiales que se reúnen en Polonia esperan abordar la crisis climática, deben abordar el consumo excesivo de carne y lácteos, comenzando con lo que está en sus propios platos. Eso significa la transición de los alimentos servidos en las conferencias internacionales sobre el clima a más opciones basadas en vegetales y con huellas de carbono más pequeñas.” Afirmó Stephanie Feldstein, directora del programa de Población y Sustentabilidad del Centro para la Diversidad Biológica.

Las comidas que contienen carne generan emisiones de gases de efecto invernadero cuatro veces más altas que las comidas compuestas por vegetales, y el menú destinado a la conferencia presenta el doble de opciones con carne en relación a las vegetarianas. Un cambio radical en la dieta humana, basada en vegetales, cambiaría la forma en que se producen los alimentos y ayudaría a abordar también, otros temas como la pérdida de biodiversidad, las violaciones de derechos a distintas comunidades y la inseguridad alimentaria.