Las gallinas ponedoras de huevos pueden ser pasar enjauladas durante toda su vida. El sistema tradicional, denominado jaulas en batería, encierra de 4 a 5 gallinas en una sola jaula, que son de un espacio no más grande que una hoja de tamaño carta, e impiden que demuestren su comportamiento natural, tales como abrir sus alas, darse baños de polvo o simplemente caminar.

La salud física de las gallinas ponedoras va empeorando debido al confinamiento, entre los que se cuenta:

  • Reducción en la resistencia ósea, lo que exacerba el
    desarrollo de la osteoporosis.
  • Dolor crónico, debido a la fractura de huesos provocado por la falta de ejercicio.
  • Variedad de heridas en la cabeza, cuello, cuerpo, alas, plumas,
    dedos, garras y patas.
  • Deterioro y perdida general de las plumas.
  • Atrofia muscular y deformación en sus patas.

 

Los pollitos machos en la industria del huevo

Los pollos machos que nacen en la industria del huevo son triturados vivos en máquinas o aplastados a pocas horas de nacidos. Son descartados porque no ponen huevos y tampoco sirven para ser criados por su carne, por lo que nacen para morir inmediatamente. Se estima que cada año se matan 7 mil millones de pollitos machos recién nacidos en todo el mundo.

Afortunadamente, ya se están desarrollando nuevas tecnologías innovadoras que permiten reconocer el sexo del embrión antes de que nazca, y así evitar el sacrificio a nivel global, lo que significaría salvar a 19 millones de estos animales cada día.

Aunque es una realidad difícil de abordar, sí es posible pensar en nuevas estrategias y formas de crianza que sean capaces de marcar una diferencia radical para millones de animales en la industria del huevo. Tanto los sistemas de confinamiento de jaulas en batería como el destino de los millones de pollos machos en la industria del huevo, constituyen prácticas crueles y producen un sufrimiento innecesario, por lo que es clave desarrollar y evaluar nuevos sistemas alternativos de confinamiento libre de jaulas.