El comportamiento de las aves cómo indicador de bienestar

Es importante comprender el comportamiento en cualquier consideración respecto al bienestar de las aves. Después de todo, es el indicador más confiable – junto con las interacciones sociales – de estados de sufrimiento como el miedo, la frustración y el dolor. La posibilidad de usar un comportamiento natural – como el de juego y exploración – como un indicador de estados emocionales positivos, también se ha investigado arduamente. Las consecuencias importantes para el bienestar surgen del hecho de que algunas conductas pueden estar tan fuertemente motivadas en las aves que pasan a constituir una «necesidad». Surgirá una necesidad de comportamiento, como por ejemplo el anidamiento, que está controlado en gran medida por factores internos, porque estos factores estarán presentes sin importar qué tipo de entorno se proporcione a las gallinas.

La diferencia con los estímulos externos, como las respuestas a los depredadores, es que se trata de una necesidad que desaparece si el factor puede eliminarse del medio ambiente. Esta distinción es importante porque, en el caso de las aves que pasan sus días sometidas a la producción de huevo, no habrá mayor pista sobre su estado de ánimo que la que pueda darnos con el desarrollo de los comportamientos que tiene interiorizados.

La mayoría de los estudios que se han realizado en jaulas en batería han dado resultados escandalosos a la hora de evaluar el estrés y la respuesta al miedo. Después del pánico extremo que demuestran las gallinas frente al contacto humano, está la frustración que provoca el hacinamiento y la incomodidad que les causa la superficie de la jaula y a la que nunca se llegan a acostumbrar.

Los comportamientos agresivos que apenas se ven en estado natural, pueden llegar a ser una constante en las jaulas en batería. Esta es la razón por la que a las gallinas se les corta el pico a temprana edad, es una forma de evitar heridas graves producto de las agresiones que – a veces, incluso – son dirigidas contra sí mismas.

Otro indicador importante de sufrimiento y frustración son los movimientos repetitivos (estereotipados), como picotear la jaula, la cabeza de sus compañeras o balancearse. Las gallinas en libertad rara vez presentan estos comportamientos, pero en jaulas en batería la historia es otra.

Es imposible poner en duda el grado de desánimo e insatisfacción que existe en las aves enjauladas. La industria del huevo ha normalizado peligrosamente conductas que sólo son aceptables en gallinas que viven estresadas y en deplorables condiciones.

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