El calcio es el macroelemento mineral más abundante del cuerpo humano junto al fósforo. La mayor parte de él reside en los huesos y los dientes, conformando más del 99 por ciento de su estructura, pero también puede encontrarse en la sangre, los músculos y el líquido entre las células.

Entre sus funciones, además de dotar de estructura y rigidez a los huesos, permite la contractilidad de los músculos, la transmisión desde los nervios cerebrales al resto del cuerpo, la circulación de la sangre o la producción de hormonas y enzimas para distintas funciones del cuerpo.

Aunque no lo creas, existen alimentos del reino vegetal que son más ricos en calcio que los lácteos, ejemplo de ellos son:

  • Tofu (60g): 304 mg de calcio.
  • Espinacas hervidas (130g): 208 mg
  • Higos secos (4 higos): 168 mg
  • Garbanzos hervidos (200g): 92 mg
  • Habas cocidas (200g): 90 mg
  • Brócoli cocido (95g): 72 mg

El nivel de calcio en tu cuerpo se puede ver disminuido por diversos factores, uno de ellos es la vitamina D, esencial para una apropiada absorción de calcio desde el intestino y su obtención es muy simple, pues la vitamina producida por el cuerpo al estar expuesto al sol.

Es importante también considerar que la dosis de calcio varía según la edad, por lo que debes tener eso en mente a la hora de medir el calcio en tu cuerpo.

La cantidad diaria según la edad es la siguiente:

  • Hasta los 6 meses: 200 mg.
  • De 7 a 12 meses: 260 mg.
  • De 1 a 3 años: 700 mg.
  • De 4 a 8 años: 1000 mg.
  • De 9 a 18 años: 1300 mg.
  • De 19 a 50 años: 1000 mg.
  • Hombres de 51 a 70 años: 1000 mg.
  • Mujeres de más de 51 años y hombres de más de 71 años: 1200 mg.

Con esta información en mente, puedes incluir los alimentos ricos en calcio en tu dieta y así que no tener que prescindir de los derivados de la leche.