Ya van 17 días desde que comenzó el incendio en la Amazonía y Brasil ha decretado estado de emergencia. Ya han movilizado todos los efectivos disponibles para intentar aminorar un desastre medioambiental que tiene como principal culpable a la industria ganadera. En un  principio el ministro de medioambiente brasileño Ricardo Salles, negó esta primera tesis culpando al “clima seco, el viento y el calor hicieron que los incendios aumentaran considerablemente en todo el país”, pero la realidad es otra.

De acuerdo con lo informado por Alberto Setzer, investigador del Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE), se niega que los incendios hayan sido provocado por la estación seca u otros fenómenos naturales, “No hay nada raro en el clima este año ni en los niveles de lluvia en la región amazónica, que sólo está un poco por debajo del promedio. La estación seca crea las condiciones favorables para la propagación del fuego, pero su inicio es obra de los humanos, ya sea deliberadamente o por accidente”.

El gerente del Programa Amazónico de la WWF Brasil, Ricardo Mello, respaldó estas declaraciones y agregó que el aumento y multiplicación de los incendios en la región amazónica están directamente relacionados con la acción humana y señaló el uso del fuego como razón principal del proceso de deforestación y que la quema es el proceso final de convertir el área forestal en ganado y para plantaciones de soya que se utiliza para la misma alimentación de estos animales. Por su parte, Ane Alencar, directora científica del IPAM (el Instituto de Pesquisa Ambiental de la Amazonía), comparte la misma opinión de Mello ya que no ha tenido lugar un evento climático extremo que justifique esta situación.

Brasil ha batido este año los registros de incendios en su selva amazónica. Entre enero y lo que va de agosto ha habido 72.843 focos detectados por INPE, que son registrados por vía satelital. Esta es la cifra más alta desde que en 2013 comenzaron a difundirse estos datos. Se trata de un aumento del 83% respecto al mismo periodo en 2018. Las imágenes detectaron casi 10.000 nuevos incendios forestales en el país, principalmente en la cuenca del Amazonas donde han afectado 68 reservas protegidas por motivos ambientales o por los indígenas que allí moran.

Este aumento sin precedentes coincide con el inicio del mandato del polémico Jair Bolsonaro, un gobernante que al asumir el cargo prometió desarrollar la región amazónica para la agricultura y la minería. Producto de las nuevas gestiones del gobierno brasileño, se está autorizando la deforestación en áreas antes prohibidas. Sólo en lo que va del año aumentó en un 66% y los fuegos en esta misma área crecieron en un 70%. Todo esto para lograr transformar los bosques en área para cría de ganado.

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