El pasado 26 de enero un reportaje publicado por el New York Times expuso un nuevo caso de crueldad animal. Se trata de experimentos financiados por tres compañías automotrices alemanas y que fueron realizados en Nuevo México, Estados Unidos. Los estudios, comisionados por el EUGT organismo financiado directamente por Volkswagen, BMW y Daimler (matriz de Mercedes Benz), tenían como objetivo probar que las emisiones de gases provenientes de vehículos diesel eran menos dañinas que las producidas por otros tipos de combustible.

Los experimentos fueron conducidos por Lovelace Respiratory Research Institute en Alburqueque durante el 2014. En ellos, 10 macacos (especie ampliamente utilizada para experimentación médica) fueron expuestos a las emisiones de un Volkswagen New Beatle y una camioneta antigua. El auto de la compañía VW se encontraba equipado con un software que detectaba los análisis de sus emisiones y reducía a una fracción de la emisión normal los gases tóxicos. Con ello, los resultados del experimento eran completamente fraudulentos y presentaban al vehículo diesel como inocuo.

Jack McDonald, científico del instituto Lovelace a cargo del experimento, explicó al NY Times que los macacos eran encerrados en cámaras selladas, conectadas a través de una manguera a las vías de escape del auto lo que permitía que los gases emitidos por el vehículo entraran directamente al espacio en el que se encontraba el animal. De esta forma, los macacos eran forzados a respirar las emisiones tóxicas durante 4 horas diarias. Luego, los animales eran llevados al laboratorio para ser sometidos a exámenes de sangre y para obtener muestras material desde sus pulmones y vías respiratorias.

Uno de los principales gases producto de la combustión del diesel es el dióxido de nitrógeno, el cual en el año 2012 fue calificado por la Organización Mundial de la Salud como carcinogénico. Además, según la OMS, la exposición prolongada a este gas puede producir una variedad de efectos entre los cuales se encuentran alteraciones metabólicas, estructurales y funcionales a los pulmones, mayor susceptibilidad a infecciones pulmonares e incluso enfisema pulmonar con destrucción de las paredes alveolares.

El gobierno alemán a través de un vocero de la Canciller Angela Merkel, condenó los experimentos y los calificó como “injustificables”. Ante ello y el amplio rechazo que ha generado este hecho en el público, Matthias Müller, CEO de Volkswagen declaró en un evento en Bélgica que: “Los métodos utilizados por el EUGT en Estados Unidos fueron equivocados, anti éticos y repulsivos”. Además distintos medios alemanes han reportado que la compañía lamenta haber participado en este tipo de estudios y se compromete a no realizar ningún tipo de experimentación en animales en el futuro.