“Lxs niñxs deben comer de todo”

Esta es la principal premisa errónea, una frase que seguramente has escuchado en tu familia; pero la realidad es que bajo este esquema solo están naciendo nenes cada vez más enfermos.

Desde la lactancia, donde todo lo que come la madre es transportado directamente al nene, se pueden adquirir malos hábitos enviando información alimenticia errada, heredando determinada flora con sus desequilibrios que conllevan a diabetes, hipertensión, obesidad o problemas de visión.

Al nacer no puedes elegir, tus progenitores establecen el tipo de alimentación que tendrás ya sea a base de animales o a base de vegetales. Quienes eligen la primera opción suelen hacerlo por tradición, creencias de aporte nutricional y sabor. Los que eligen la segunda, hablan de salud, medio ambiente y responsabilidad social.

Así como el canibalismo es desaprobado en su mayoría por no responder al proceso evolutivo actual; el carnismo va perdiendo adeptos por las mismas razones.

Servir animales en el plato de nenes es servir grasas saturadas, soja transgénica (que es la comida de la mayoría de los animales usados para la explotación y consumo humano), antibióticos y hormonas. Nada de esto suena ni sano, ni natural. Esta industria- además- es la principal contaminante del agua y del aire que también es considerado alimento vital para un cuerpo en crecimiento.