TOBIAS LEENAERT

Creemos que siendo veganos estamos haciendo algo bueno y nos gustaría que los demás también lo hicieran. Sin embargo, no podemos obligarlos.

A estas alturas, no hay forma de hacer que el consumo de productos de origen animal sea ilegal. Incluso si algún presidente o dictador aboliera el consumo animal en algunos países, no ha llegado el momento indicado para eso y probablemente se revertiría la ley rápidamente.

Una de las cosas que necesitamos hacer (¡además de crear alternativas!) es cambiar los corazones y las mentes. Para hacer eso necesitamos comprender a los demás, saber de dónde vienen, escucharlos, y saber qué los atrae y desactiva. En otras palabras, debemos ser capaces de tomar en cuenta sus propios puntos de vista. Anteriormente llamé a esta idea Tu No Eres Tu Audiencia o YANYA (por sus siglas en inglés).

Cuando un reducido porcentaje de la población va en contra del otro 98%, debe ser que esta minoría, de alguna u otra forma, tiene más motivación. Hasta cierto punto, somos diferentes a otras personas.

El problema es que a muchos veganos les gusta escuchar lo que a la audiencia general no le gusta o necesita escuchar. Los veganos que sirven la verdad “real” a sus audiencias no veganas (en un video, una entrevista, etc.) a menudo son aclamados por otros veganos. Esto es a lo que llamaría Alentar el Sesgo de Confirmación (cuando sufres del sesgo de confirmación significa que apoyas la información que confirma tus propias creencias y opiniones). Una persona aclama porque su propia opinión fue confirmada, sin tomar en consideración la reacción de la gente a la que idealmente quiere llegar.


Cómo funciona el sesgo de confirmación

Les daré algunos ejemplos para hacerlo concreto. Recientemente, un video de un activista se hizo viral; en él dijo algo que muchos de nosotros quiere decir – al menos a veces – a los consumidores de carne: sí, te estamos juzgando porque tus elecciones provocan demasiado sufrimiento y fácilmente podrías elegir algo más. Línea por línea, muchas respuestas iniciales de los veganos fueron: “¡exactamente!” ¡en el blanco! Y le damos dedo arriba, y comentamos y compartimos…

Lo mismo va para los memes que ridiculizan a los no veganos y a sus reacciones que a menudo son locamente irracionales. Puede que los encontremos divertidos y reconocibles. Es por eso que muchas veces los compartimos y nos burlamos de las reacciones de los no veganos junto con nuestros compañeros veganos. Y divertirse es…divertido y necesario. No obstante, es bueno considerar el efecto de memes como éstos en las personas no veganas.

Una vez participé en un debate en horario estelar de TV con el presidente de la Unión de Agricultores en Bélgica. Creo que lo que dije fue equilibrado, discreto, y razonable. Sin embargo, lo que escuché de parte de algunos veganos fue: “¿Por qué no lo dijiste justo como es? ¿Por qué no le dijiste que criar animales para alimento es criminal y que comer carne es un delito?” Me imagino que habría recibido aclamaciones de veganos, pero habría alejado a mi audiencia general, a las personas que realmente quiero llegar.

Asimismo, recientemente me hicieron un par de entrevistas, basadas en la reciente publicación de mi libro, con medios convencionales en Bélgica y Países Bajos. Sé que la inmensa mayoría de lectores de estas entrevistas serán no veganos. Mencioné cómo existe el fundamentalismo en el movimiento vegano, pero que se expresa así mismo no en términos de conducta (ser vegano no es fundamentalista en sí), sino que posiblemente en nuestra comunicación y la forma en que nos relacionamos con las demás personas. Dije que podemos comunicarnos compasivamente o como unos inmaduros. El editor en jefe de un periódico hizo un encabezado en un enlace llamativo de eso: “a los veganos radicales les digo: no sean inmaduros”.

Ahora, es posible que a los veganos no les guste que declaraciones como éstas contribuyan a la imagen de un movimiento dividido con algunas diferencias internas. Sin embargo, hay una forma de pensar de manera distinta sobre esto: desde la perspectiva de la audiencia. Ninguna persona no vegana que alguna vez tuvo que lidiar con un vegano agresivo y desagradable (saben que existen allá afuera) puede encontrar alivio cuando leen que no todos los veganos concuerdan con ese enfoque.

Para algunos veganos, yo parezco bastante tolerante, pragmático e indulgente. Y pese a ello, hoy, como una reacción a la misma entrevista en la que alegué por un enfoque más tolerante, recibí una carta de parte de una persona no vegana, de la que extraje que, pese a mi solicitud de tolerancia y apertura mental, todavía causo una impresión de ser intolerante y dogmático. Y no, su carta no era del todo irrazonable o desagradable.

Otra cosa: para hacer que el veganismo se vea menos rígido y dogmático, a veces describo las excepciones que hago. Mencionar que no reviso el vino o el pan cuando salgo de mi casa, me convierte en un blanco para algunos veganos que piensan que no debería llamarme vegano. Sin embargo, para las personas no veganas (una vez más, a las personas que queremos llegar) estas excepciones no cuentan como tal, y pueden solo confirmar cuán estrictos somos.

Expresar tus opiniones con tu audiencia en mente no tiene que ver con complacer sus opiniones y deseos. Algunos veganos dirán: sí, por supuesto a los no veganos les gusta un enfoque gradual y moderado porque les das una salida, una excusa. Desde luego, a ellos les gusta cuando les dicen que tienen una obligación moral de convertirse en veganos (no soy partidario de “referencias morales”).

No obstante, no se trata de decirle a la gente lo que quieren escuchar porque es agradable. Se trata de decirles lo que es útil para ellos de escuchar, así sucederán algunos cambios (en su actitud y/o conducta). Si el cambio aún no es por completo, entonces que así sea.

Por lo tanto, un mensaje importante es: si lees algo hecho por un vegano en un canal principal y no te agrada, primero piensa en cómo reaccionaría la gran audiencia a esto. ¿Se molestarían tanto como tú lo estás? ¿O en realidad sería algo que los acerque, incluso si no se ajusta a tu ideal? Las reacciones que importan no son las de los veganos, sino que las de la audiencia no vegana. Si lo veganos pudieran tener esto en mente, los portavoces veganos no se verán retenidos por la potencial reacción de algunos veganos, y podrán hablar de una manera más libre de una manera que sea atractiva para la audiencia más salvaje posible.

Es posible que discrepes con todo esto, y que creas que decir la verdad de la manera en que lo sientes, por siempre y para siempre, en cada circunstancia, es lo más importante para ti. Sin embargo, si tomamos en serio la conocida creencia “no se trata de nosotros, sino que de los animales“, creo que deberíamos considerar expresar nuestra verdad no como prioridad, sino como el efecto real que tenemos con nuestras palabras.