La depresión  afecta a más de 151 millones de personas alrededor del mundo, es una de las principales causas de años perdidos de vida saludable y como resultado de discapacidad, y se prevé que para el año 2030 sea la principal causa de años de vida perdidos ajustados por discapacidad.

Existen muchas teorías respecto a la etiología de la depresión, se sabe que el trastorno es influenciado por factores sociales, ambientales, psicológicos, del comportamiento, genéticos, hormonales, inmunológicos, bioquímicos y neurodegenerativos.

Mientras muchos de estos factores son inmutables, algunos otros pueden modificarse y proveer la base para prácticas e intervenciones en el manejo de la depresión. Específicamente, las variables influenciadas por el estilo de vida, implicadas en la etiología de la depresión.

Las estrategias actuales en el tratamiento para depresión generalmente están enfocadas en las vías biológicas y psicológicas de la enfermedad, descuidando el importante rol del estilo de vida.

Evidencia emergente sugiere que la dieta y nutrición del paciente tienen un importante rol en el riesgo y génesis de la depresión. Sin embargo, hay datos limitados del impacto terapéutico de los
cambios en la dieta en personas con enfermedades mentales.

Se ha encontrado que las personas con alto consumo de frutas y vegetales obtienen mayor puntuación en los test cognitivos, presentan menos síntomas depresivos, y disminuyen el riesgo de padecer depresión.

La ingesta de beta caroteno, vitamina C, fibra y folatos (nutrientes encontrados en frutas y vegetales) es menor en personas con depresión comparado con individuos sin depresión.

El nuevo campo de la Psiquiatría Nutricional, con el antecedente del amplio campo de investigación en nutrición, ha avanzado de examinar los nutrientes de forma individual a evaluar la importancia de la dieta completa en salud mental, encontrando que el efecto protector de una dieta de alta calidad en la depresión esté más relacionado al efecto acumulativo y sinérgico de los nutrientes de diferentes fuentes de alimentos, que a un solo nutriente en específico.

Los estudios científicos en la población vegetariana y vegana, que no se suplementan con cianocobalamina (B12), además tienen bajos depósitos de vitamina D y omega 3 demuestran mayor incidencia de depresión.

Relación Dieta y Cognición
En años recientes se ha ido aclarando el impacto que la flora intestinal tiene sobre las funciones principales del cuerpo, incluidas la maduración del sistema inmune y procesos metabólicos.

Nutrientes claves:

Zinc: Legumbres, cereales integrales, frutos secos, quinoa, amaranto, semillas de zapallo, mote, choclo, germen de trigo (importante es activar los alimentos).

B12: Suplementos sublinguales, tabletas, polvo o inyectables. No está en la espirulina.

Omega 3: Semillas de chía, linaza o cañamo, aceites de chía, linaza o sacha inchi (crudos), nueces. Cambia el aceite de maravilla por oliva o coco para cocinar o usar en ensaladas, baja las frituras y grasas trans.

Vitamina D: Radiación solar directa de 15 a 20 minutos todos los días, antes del mediodía, en manos, brazos y antebrazos, alimentos fortificados o suplemento.

Yodo: Sal de mesa, cochayuyo, nori, ulte diariamente. También puedes usar sal de mar, pero yodada.

NOTA: Siempre es necesario consultar a un especialista antes de tomar suplementos, además de realizarse exámenes.