Hace unos meses dio la vuelta al mundo la historia de Jeremy, un caracol común de jardín (Helix aspersa) como cualquier otro, pero quien tenía una característica de nacimiento inusual: había nacido con la espiral de su caparazón desarrollada hacia la izquierda, es decir, en sentido contrario al de las agujas del reloj.

Su vida transcurría como la de cualquier otro minúsculo habitante de las afueras de Londres, hasta que en 2016 un científico jubilado del Museo de Historia Natural de Londres, el profesor Angus Davison, experto en genética evolutiva de la Universidad de Nottingham, notó su singularidad y decidió estudiarlo, pues esta variación morfológica de base genética es muy poco frecuente.

Lo que descubrieron fue que no solo su espiral estaba a la izquierda, si no que toda su distribución anatómica también había seguido ese patrón, lo que llevó a que sus órganos sexuales se encuentren en el lado contrario del que usualmente se ubican, impidiéndole aparearse.

La fama de Jeremy se volvió internacional cuando el  profesor Davison y su equipo hicieron un llamado a través de la radio de la BBC y en redes sociales para encontrar ejemplares de sus mismas características, es decir, una pareja que fuese también ‘zurda’ y asi tratar de lograr su reproducción.

La respuesta mundial transformó a Jeremy en un caracol extremadamente famoso y su actividad sexual fue seguida durante semanas.

La vida de nuestro protagonista, se tornó de un tono dramático para las personas que lo siguieron, luego de que se difundiera que los ejemplares llevados para procrear con Jeremy, terminaron ignorándolo y apareándose entre ellos para dar lugar a una camada de caracoles ‘diestros’. Como ven zanahorias, las amarguras de la vida no discriminan.

De acuerdo a los especialistas, solamente hay un caracol ‘zurdo’ por cada millón de especímenes diestros,  por lo que Jeremy  pasó a ser conocido uno de los animales más ‘solitarios’ del mundo.

Si bien en un principio fue incapaz de reproducirse, Jeremy finalmente pudo procrear descendientes junto a Tomeu –uno de los ejemplares destinados a ser su pareja en un inicio, que fue enviado desde Mallorca, donde fue descubierto– y llegó a ser padre de otros 56 caracoles que eclosionaron de sus huevos entre el 5 y 6 de octubre. A pesar de los esfuerzos, todas las crías fueron ‘diestras’.

Jeremy, por causas todavía no determinadas, fue encontrado muerto el 11 de octubre de este año, dejando tristes a  todos los seguidores de su historia.

“La vida de Jeremy llegó a su final, pero ahora que este caracol finalmente produjo descendencia, tenemos un punto de partida para la investigación a largo plazo, con el objetivo de entender la genética de la asimetría del cuerpo. En última instancia, nos gustaría saber por qué estos caracoles son tan raros, pero también cómo los lados izquierdo y derecho del cuerpo se señalizan a nivel molecular, y si un proceso similar está teniendo lugar durante el desarrollo humano”, señaló el profesor Davison, en el comunicado de la casa de estudios.

Recuerden participar en la campaña #NoSonMuebles y mirar bien nuestro entorno.