Las gomitas y malvaviscos (sustancias) son dulces muy ricos y se han ganado un puesto especial entre vegetarianos y veganos, porque son el último alimento que descubren no deben comer.

La desconexión con lo natural, en especial en las ciudades, nos ha dejado la boca abierta y la mente en blanco para que nos alimenten con cualquier cosa. Más allá de los químicos de saborizantes, espesantes, colorantes y conservantes, llegamos a comer aquello que ni si quiera promovemos.

Es tal el procesamiento de las golosinas que es difícil entender de qué están hechas y de dónde provienen.

Por eso les quiero compartir esta campaña Belga: Sobre la Comida (Over Eten), que es un poco vieja, pero excelente (“old but gold”), que entrega una mirada reversa a los platos más comunes y queridos de la tradición y nos ayuda a conectarnos con lo que realmente son.

 

“Prietas”

“Hamburguesas de Cordero”

 

“Conejo con ciruelas”

(Platos típico belga como la cazuela. Una comida acogedora que muchos belgas conocen a través de sus abuelas.)