¿Alguna vez escuchaste hablar del kéfir? A mis oídos nunca había llegado esa palabra, hasta que -unos años después de hacerme vegetariana- estudié nutrición natural. Y tuvo que pasar un tiempo para que esta hermosura de probióticos entrara en casa e hiciera de ella su hogar.

Hoy quiero compartirles este gran aliado para tener una salud longeva. Sí, ¡así como lo leíste! El kéfir viene de la población Caucásea, pueblo longevo que lo consumía hace miles de años (lo usaban los antiguos sumerios), la gente del pueblo vive más de cien años y mantiene una buena salud. ¿A qué se debe esto? A que su principal virtud es la capacidad que tiene de regenerar y equilibrar el delicado ecosistema de la flora intestinal.

Podemos definir al kéfir como una bebida fermentada carbonatada ácida, cuyo sabor se debe a la presencia del benéfico ácido láctico. El kéfir se define como un alimento probiótico: El término PROBIOTICO del griego “para la vida” se aplica a aquellas sustancias que aportan microorganismos componentes de la flora intestinal y que estimulan el crecimiento y/o la actividad de la flora simbiótica, generando un balance microbiológico óptimo en el intestino.

Los nódulos de kéfir pueden cultivarse en diferentes medios (los detallo más adelante). Sus propiedades son: desintoxicante, regenerador de la flora microbiana benéfica, estimulante de las defensas naturales. Y sus beneficios pueden verse después de un consumo moderado y persistente. A mí me gusta tomar un vasito junto con la comida.

Una alimentación rica en proteína animal produce putrefacciones intestinales, se altera la flora bacteriana normal, apareciendo una cantidad excesiva de gérmenes de la putrefacción, origen de la mayoría de las enfermedades. En el intestino delgado del adulto predominan los lactobacilos, pero en el íleon inferior y el ciego, la flora es fecal. Las bacterias intestinales son fundamentales en la síntesis de las vitaminas B y K, en la conversión de pigmentos y ácidos biliares, en la absorción de nutrientes y en el control de los microorganismos patógenos.

El kéfir transforma la flora intestinal putrefactiva, sustituyéndola por los bacilos lácticos de propiedades antisépticas. También produce la secreción de una sustancia antipútrida que persiste aún después de la desaparición de los bacilos. Es decir, cambia la putrefacción (perjudicial para el organismo humano) por la fermentación láctica.

Según investigaciones de la Universidad de La Plata, los microorganismos presentes en el kéfir se ensañan particularmente con la Escherichia coli, temible bacteria responsable de afecciones como el síndrome urémico hemolítico, que puede tener consecuencias letales en niños pequeños. El kéfir no solo dificulta la pululación de microbios patógenos en el intestino, sino que aporta abundante ácido láctico. Su acción se extiende hasta el estómago, al cual estimula. Sus efectos se derivan de la acción enzimática y antitóxica que presenta. El restablecimiento de la flora normal trae consigo una regulación de la función intestinal. En este aspecto es importante el tiempo de cultivo: el de menos de 24 horas es laxante (se debe tomar por la noche, durante algunas semanas), el de 72 horas es astringente y el intermedio (48 horas) resulta neutro.

El kéfir también provoca una mayor generación intestinal de serotonina, la Hormona de la Felicidad, y presenta propiedades antivirales, antifúngicas y antibióticas, estimulando el sistema inmunológico. También posee efectos aperitivos y afrodisíacos.

Los nódulos de kéfir pueden cultivarse caseramente en distintos medios y con similares efectos benéficos para el organismo: leche de semillas, agua, jugo de uva o de otras frutas con alto contenido de azúcar. Cuando se parte de leche, se obtiene una especie de yogurt líquido. Si se usa agua, se logra una bebida similar a una limonada gasificada. Al utilizar jugo de uvas, se obtiene una bebida muy similar al champagne.

Después de esta larga introducción al mundo del Kéfir, les comparto cómo se prepara 🙂

Cultivo de kéfir en agua:
Utilizar un recipiente de vidrio, preferentemente de boca ancha. En cuanto al tamaño, tener en cuenta que el líquido no debe ocupar más de 2/3 del volumen, pues se necesita dejar espacio libre para el aire. Colocar en este orden:
– 3 cucharadas de nódulos de kéfir.
– 50 gramos de azúcar: Es preferible utilizar azúcar integral mascabo (5 cucharadas soperas colmadas). La función del azúcar es estimular el trabajo de los nódulos y activar el proceso de fermentación. Cuando los nódulos trabajan correctamente, el sabor dulce casi desaparece. Dado que el trabajo de los nódulos tiene directa relación con la temperatura, a más calor, consumirán más rápidamente el azúcar. A mi me gusta dejarlo en la mesada de la cocina y verlos subir y bajar hacia la fruta cuando estoy cocinando. El resultado final debe ser una bebida escasamente dulce.
– Una fruta dulce: pueden usar dátiles, pasas de uva u otras frutas secas. Su función es neutralizar la fermentación alcohólica y saborizar. Recomiendo no mezclar varias frutas secas, sino elegir de a una.
– ½ limón: Lavar bien antes de introducirlo.
– 1 litro de agua pura: Evitar agua clorada. Es importante que utilicemos siempre agua segura.
– Remover bien con cucharón de madera o plástico. Tratar de evitar los metales. Tapar el frasco con un lienzo, sujetarlo con una banda elástica, y dejar 24 horas en reposo en un lugar templado (lo ideal es una temperatura de 20 grados).
Al cabo de 48 horas, ya se puede colar el liquido mágico, exprimir el limón y envasar en una botella para su posterior consumo. El resultado final del cultivo debe ser siempre escasamente dulce y ligeramente ácido.
El crecimiento de los nódulos en el cultivo, es decir su multiplicación, es el mejor indicador de la correcta actividad del fermento y de la calidad del cultivo. Si no aumentan sensiblemente en cada cultivo, algo se está haciendo mal o alguna sustancia está afectando a los sensibles nódulos. Como el kéfir de agua resulta más agradable fresco, se aconseja conservarlo en heladera. Si se tapa la botella con un corcho, se obtendrá un producto más burbujeante.

¿Donde podemos conseguir kéfir?
Podes encontrarlos en las dietéticas deshidratados (hidratarlos previamente con agua y una cucharadita de azúcar) o mejor todavía, como los nódulos se reproducen hay gente que los DONA! Te dejo el enlace aquí para que puedas encontrar un donante kefir.

¡Y a disfrutar de este mágico probiotico! ¡Bon Appetit!