Comisión Ballenera Internacional (CBI):

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esta semana se lleva a cabo, en Florianópolis, Brasil, una nueva reunión (N° 67) de la Comisión Ballenera Internacional (CBI).

La CBI (“International Whaling Commission”, en inglés), es un organismo internacional, creado por la Convención Internacional para la Regulación de la Caza de Ballenas, en 1946.

Una de las medidas más importantes, establecidas por la Comisión, guarda relación con la moratoria de caza comercial de ballenas, establecida 32 años atrás. Esta medida, año a año, encuentra un brutal rechazo liderado por la coalición conformada por Japón, Noruega, Islandia y una serie de países pequeños, principalmente africanos -y. sorprendentemente- muchos de ellos sin siquiera salida al mar.

En cada reunión, el gobierno de Japón no sólo busca revocar la moratoria y poder dar rienda suelta a sus sangrientos deseos de masacrar cuánta ballena sea posible, sino también condenar a cualquier actividad que busque luchar por la protección de ellas (con especial ensañamiento y resquemor hacia el movimiento activista por los océanos Sea Shepherd, dicho sea de paso).

En esta nueva sesión lo señalado anteriormente no ha sido la excepción, logrando el país nipón dar un nuevo golpe en contra del movimiento de conservación y lucha por las ballenas.

Rechazo de Santuario Atlántico Sur:

Este pasado 11 de Septiembre se discutió la iniciativa liderada por Brasil, en cuanto a la creación del Santuario de Ballenas en el Atlántico. Lo que perseguía este proyecto, en concreto, era la protección de al menos 54 especies de cetáceos, que representan el 60% de la diversidad mundial.

Lamentablemente, la moción no fue aceptada por falta de quorum. En concreto: 39 votos a favor de la creación del Santuario, 25 en contra y 3 abstenciones. Si bien se alcanzó el 61%, no bastó para llegar al 75% necesario  para la aprobación.

Como era de esperarse, prácticamente todo el bloque latinoaméricano se manifestó a favor de la creación de este santuario, ratificando el compromiso por la conservación de estos gigantes gentiles. A pesar de ello, se lamentó el hecho de que Nicaragua decidiese abstenerse de votar, marcando la nota negra para el bloque.

La iniciativa fue frustrada por Japón, liderando un bloque compuesto por una serie de países a los cuales “compran”, a través de “programas de asistencia financiera”. Sin ir más lejos, el gobierno de Ghana fue muy enfático en señalar que “las personas debiesen dejar de mirar a las ballenas con fines emocionales y pensar en la fuente de alimento que podrían proporcionar, para países con problemas serios de alimentación”.

Listado de votaciones para la creación del Santuario. Imagen: Centro de Conservación Cetácea.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La postura de Japón:

Japón busca obtener dos cambios fundamentales, en la CBI:

  1. Eliminar la moratoria de caza comercial de ballenas.
  2. Enmendar las bases de la CBI, permitiendo que las decisiones sean adoptadas con mayoría simple. Esto le permitiría, fácilmente, poder incidir en la decisión de materias relacionadas con la caza a pleno gusto.

Japón señala, a través de su programa “Move Forward” (hacia adelante) que la CBI está fraccionada y no está siendo lo suficientemente efectiva, como debiese ser. Curioso, por decir lo menos, cuando se trata de un país que decidió violar el fallo de la Corte Internacional de la Haya, el cual le prohibía la caza de ballenas en el Santuario Austral de la Antártida.

El día de hoy, 12.09.2018, se discutirá otro tema trascendental: Modificaciones a las cuotas de caza aborigen de ballenas, a través de la cual Japón -nuevamente- busca encontrar un subterfugio para continuar con la caza ilegal, sumando esta práctica a la mal llamada “caza científica”, condenada por la Corte de la Haya y -prácticamente- el mundo entero.

Si bien la lucha por las ballenas está lejos de acabar, la resistencia por su conservación se mantiene más fuerte que nunca.