¡Hola Zanahorias!

Muchos de nosotros ya sabemos que tanto la quinoa como los garbanzos son una gran fuente de proteínas, pero además, estos maravillosos alimentos nos brindan otros beneficios para nuestra salud que aprovecho de mencionarles brevemente:

Quinoa: Tiene un balance de proteínas y nutrientes esenciales para el consumo humano, fortalece el desarrollo muscular, tiene un elevado contenido de aminoácidos que cumplen un rol importante en el sistema nervioso central, aporta hierro, magnesio, zinc y fibra alimentaria, y se puede consumir acompañada de legumbres, verduras, leches vegetales, frutas, etcétera.

Garbanzos: Al contener fibra dietética, los garbanzos sirven para reducir los niveles de colesterol malo en sangre, y a su vez, son buenos para disminuir la presión arterial y la cantidad de triglicéridos. Entonces, puede reducir el riesgo de padecer ataques al corazón, enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares. Por otra parte, sus componentes son excelentes para promover la salud digestiva, no hay nada mejor que un plato de garbanzos para estabilizar y fortalecer el intestino.

Inspirada con esta información y para llenarnos de salud les comparto esta exquisita y nutritiva receta, con una combinación de sabores que dejará a todos felices en la mesa 🙂

Tiempo de preparación: 15 minutos (con garbanzos y quinoa precocinados).

Ingredientes:
1 cebolla pequeña
2-3 dientes de ajo
1 taza de garbanzos enjuagados y escurridos de una lata (o precocidos)
3/4 taza de quinoa cocida
1/2 pimiento rojo
Cilantro fresco
3-4 cucharadas de harina de garbanzo
1-2 cucharaditas de sal marina
Pimienta negra recién molida
Aceite de oliva

Preparación:
1. En una sartén, rociamos un poco de aceite de oliva y freímos la cebolla y el ajo hasta que estén ligeramente dorados (no quemados). Retiramos del fuego y dejamos enfriar.
2. Cortamos el pimiento rojo en trozos pequeños, picamos finito el cilantro; y dejamos de lado.
3. En un procesador de alimentos, procesamos los garbanzos hasta que se conviertan en una pasta ligeramente texturizada. Transferimos a un bowl.
4. Agregamos al bowl todos los ingredientes, incluyendo la cebolla y el ajo salteados, y los mezclamos. Sazonamos a gusto (como todo está cocido, podemos probar la mezcla y ajustar el condimento).
5. Tomamos un plato grande y espolvoreamos unas cucharadas de harina de garbanzo sobre él. Ponemos un poco de la mezcla en nuestras manos y damos forma de bola, presionamos suavemente para hacer una hamburguesa. La pasamos por la harina del plato, cubriéndola ligera y uniformemente. Si se adhiere demasiada harina a la hamburguesa, la quitamos con los dedos o con un cepillo de pastelería.
6. Volvemos a calentar la misma sartén a fuego medio. Rociamos un poco más de aceite y colocamos las hamburguesas para freír. Cocinamos durante unos 2-3 minutos por lado hasta que el fondo esté bien dorado.
7. Servimos con una gran ensalada y disfrutamos con amor y agradecimiento esta deliciosa alternativa para un almuerzo o cena saludable 🙂

Imagen: pureella.com