Por: Teresa Torres

Ya está en cartelera la película animada Ferdinand, estrenada en Perú como Olé: El viaje de Ferdinand. Está basada en un antiguo cuento “Ferdinando, el toro”, escrita por Munro Leaf en 1936. Basta decir que el mensaje del cuento era tan poderosamente antitaurino que fue prohibido por Franco. El protagonista es un torito que se rebela ante su destino de toro de lidia. Desde pequeño, sabe que no le atrae el mundo de las plazas y los matadores, sino tan solo quiere disfrutar de las flores y del campo.

Claramente, esta película promueve respeto por animales; los antagonistas son las corridas y los toreros, que son manifestación de un mundo de violencia y crueldad. Es muy fácil empatizar con Ferdinand y su aventura de no terminar en una plaza de toros. De hecho, muchos taurinos han renegado de esta película.

Similar a Okja, muchos han cuestionado que el mensaje abolicionista no sea tan fuerte. Dicen que se centra mucho en las características particulares de Ferdinand, en contraste con los demás toros que sí ven a las corridas como un destino heroico (mensaje que muchos taurinos no se cansan de decir). Sin embargo, hay una evolución en los demás personajes también. Hay un descubrimiento de que la tauromaquia no es lo que dice ser: que no es un enfrentamiento justo, y que ningún toro gana.

Y no solo eso, la película lanza un mensaje vegetariano también. O, mejor dicho, esboza la conexión entre el vegetarianismo y la antitauromaquia. Creo que es imposible ver la película y no darse cuenta, como lo dice Ferdinand, de que la plaza de toros y el matadero son lo mismo. El escape del matadero me hizo recordar a Pollitos en fuga, otra gran película con un fuerte mensaje animalista.

Es cierto que para los que ya somos antitaurinos, la película puede quedar como no suficientemente fuerte en su mensaje. Pero tenemos que verla desde los ojos de alguien fuera del movimiento de derechos animales. Al igual que con Okja, vemos que los comentarios son claramente de una empatía hacia los animales y de una condena de la tauromaquia. Y, creo también, que habrá gente que hará la conexión con los animales que nos comemos.

Por todo esto, Ferdinand es una excelente película para hacernos reflexionar sobre nuestra relación con los demás animales. Llevemos a nuestros amigos, hijos, sobrinos, etc, y animemos a más gente a verla. No muchas veces tenemos películas en cartelera del lado de los animales.