Desde que inicié mi viaje en esta “visión” de la vida, ha habido muchos momentos críticos, y uno de ellos fue el nacimiento de mi primera hija. Con mi marido teníamos claro que queríamos que fuera vegetariana, pero la oposición de nuestros padres y médicos no se hizo esperar. En ese entonces, tenía 24 años y aún no terminaba la carrera de medicina. Por supuesto que mi conocimiento no era el de hoy en día.
La presión que sentí fue tremenda: “¿Y qué tal si de verdad se enferma?”, “¿Y si no crece lo suficiente?”.
En un escenario así todos se sentirán con el derecho de decir “Te lo dije!” y tú con una culpa terrible.

Desde mi experiencia, lo primero que tienes que hacer es compartir la misma postura con tu pareja. Creo muy difícil poder criar a un niño/a vegetariano/a si el papá o la mamá no está de acuerdo, ya que va a boicotear todo lo que se quiera lograr.
En segundo lugar, debes informarte, buscar ayuda profesional para apoyarte (médico o nutricionista con experiencia en vegetarianismo). Esto hará que te sientas más segura con la decisión.

En mi caso, he tenido la posibilidad de tener un embarazo y crianza ovo-lacto-vegetariana y otra vegana.
Mi primera hija, al igual que yo en ese entonces, consumió leche y huevos y sufría de una alergia cutánea terrible. La vieron muchos dermatólogos y nada. Por otro lado, yo tuve anemia durante el embarazo y la lactancia.
Cuando nació mi segunda hija y decidimos ser veganos, no tuve nunca más anemia, mientras que ella no presentó ninguna lesión en la piel como su hermana.  Es más, al suprimirle la leche a la mayor, se recuperó por completo de su alergia y yo del asma que me aquejaba desde niña.

Con el conocimiento que ahora tengo, me doy cuenta que tiene todo el sentido del mundo. La leche de vaca es uno de los alimentos que más daño provoca a nuestro organismo: lo irrita, lo inflama, lo vuelve permeable a moléculas que no deberían pasar a través de él, y para qué decir el desequilibrio que causa en nuestro microbioma.
Nuestra flora bacteriana -aun cuando tu alimentación sea adecuada- no absorberá correctamente los nutrientes que estás ingiriendo y tu sistema inmunológico se verá afectado.
Así es que si eres ovo-lacto vegetarianos te sugeriría que intentes limitar o suprimir los productos lácteos (el huevo podría ser mucho menos nocivo).

Respecto a los miedos que tenía, están todos superados. Son niñas súper sanas, tienen una estatura normal para su edad, desarrollo psico-motor óptimo y lo más importante, niñas conscientes, amorosas, empáticas y de mucha claridad mental; cosa que he podido ver en otros niños criados plant based.

Si te interesó la crianza de niños veggies, en el próximo post hablaremos con detalle de los QUÉ, CÓMO y CUÁNDO de la introducción a la alimentación basada en plantas en lactantes.
Por ahora, a relajarse que no es tan difícil!