La depresión es un trastorno mental grave y común, responsable de la mayoría de los suicidios. Te estarás preguntado, qué tiene que ver esto con el pescado y la alimentación. Bueno, antes de hablar de cómo el consumo de pescado podría contribuir a tener depresión, primero voy a partir contando que el consumo de frutas, verduras, ricos en antioxidantes naturales, ha sido asociado de manera protectora con respecto a la depresión. Puedes ver más detalles de esto, en este video del Dr. Greger: https://nutritionfacts.org/es/video/antioxidantes-y-depresion/

Este estudio fue publicado el año 2012, y siguió a 958 personas en Italia durante 6 años. Los que tenían niveles más altos de carotenoides en su torrente sanguíneo, que se considera un buen indicador de la ingesta de frutas y verduras, tenían un riesgo 28% menor de padecer depresión dentro de ese tiempo. Los investigadores concluyen que tener bajos niveles sanguíneos de los fitonutrientes saludables puede predecir el desarrollo de síntomas depresivos.

En todo el mundo, un millón de personas se matan cada año. De todos los países europeos, Grecia parece tener las tasas más bajas de suicidio. Puede ser el clima agradable, pero también puede que su dieta tenga algo que ver. Diez mil personas fueron seguidas durante años, y los que seguían un patrón de dieta más mediterránea tenían menos probabilidades de ser diagnosticados con depresión. ¿Qué tiene la dieta mediterránea que permite ser protectora? No era el vino tinto o el pescado; fue la fruta, frutos secos, legumbres, y por supuesto, mayor proporción de consumo de vegetales en general. Por el contrario, se observaron tendencias adversas significativas con respecto al consumo de lácteos y carne.

Se encontraron resultados similares en Japón, con un patrón dietético parecido. Un alto consumo de verduras, frutas, champiñones y productos de soja se asoció con una disminución de la prevalencia de síntomas depresivos. Por otro lado, el patrón dietético no se caracterizó por una alta ingesta de mariscos. Nuevamente se encontraron resultados similares en un estudio de 100.000 hombres y mujeres japoneses seguidos por hasta 10 años. No hubo evidencia de un papel protector de mayor consumo de pescado o de la cadena larga de ácidos grasos omega 3 EPA y DHA contra el suicidio. De hecho, encontraron un aumento significativo en el riesgo de suicidio entre los hombres con un alto consumo de omega 3 de mariscos. Esto puede haber sido por casualidad, pero otra vez, se encontraron resultados similares en el Mediterráneo. El alto consumo de pescado se asoció con un mayor riesgo de trastornos mentales.

Una posible explicación podría ser el contenido de mercurio de los peces. ¿Podría una acumulación de compuestos de mercurio en el cuerpo aumentar el riesgo de depresión? Sabemos que el mercurio en los peces puede causar daño neurológico, asociado con un mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer, pérdida de memoria y autismo, pero también depresión. Por lo tanto, “el aumento del riesgo de suicidio entre las personas con un alto consumo de pescado también podría atribuirse a los efectos nocivos del mercurio que está en los peces”.

De todas formas, uno podría pensar que el consumo de omega 3 de pescado resultaría beneficioso, a pesar del mercurio, sin embargo, grandes estudios de cohorte de la Universidad de Harvard encontraron resultados no favorables para aquellos que consumen pescados. Cientos de miles fueron seguidos por hasta 20 años, y no se encontró evidencia de que tomar aceite de pescado o comer pescado redujo el riesgo de suicidio. Incluso hubo una tendencia hacia una mayor mortalidad por suicidio.

Cuando reunimos todos los ensayos realizados hasta la fecha, ni el EPA ni el DHA de cadena larga de omega-3 parecen ser más eficaces que las pastillas de azúcar. Solíamos pensar que la administración de suplementos de omega-3 era útil, pero varios estudios recientes han inclinado el equilibrio en la otra dirección.

Como conclusión, podemos observar que realmente hay una asociación entre el consumo de pescado y el suicidio, pero eso no significa que el pescado cause depresión o suicidio, los estudios también tienen errores y no siempre representan la verdad absoluta. Esta enfermedad como muchas otras tiene múltiples factores y puede que la alimentación tenga poco impacto, en comparación con los factores sociales. Sin embargo, el excesivo consumo de mercurio, encontrado especialmente en alimentos marinos, como el pescado y mariscos, si ha demostrado que causa efectos adversos al sistema nervioso. Por lo tanto, si queremos alejarnos lo más posible de estos efectos adversos, es mejor no consumir estos productos.

Lo que si se puede asegurar es que una dieta basada en plantas si será protectora y que el consumo de aceite de pescado omega 3, ayuda a reducir la probabilidad de padecer depresión.